Empieza ya el derroche de encuestas preelectorales para intentar comprender qué piensan los españoles y qué van a decidir.
Pero aún no sabemos bien cómo se configurará el nuevo gobierno. Ahora mismo, son varias las combinaciones que se pueden realizar y no hay nada escrito. Quizás esa sea alguna de las conclusiones que las encuestas reflejan:
1) No hay nada escrito. Todo está abierto. Las elecciones generales son ahora mismo una auténtica incógnita que obliga a sus líderes y a los partidos políticos a esforzarse al máximo en presencia y mensajes.

2) No habrá mayorías absolutas. Hemos cambiado de época. Los españoles ya no confían en gobiernos tan estables como apisonadoras de la vida democrática. Se apuesta por el diálogo, la negociación, y que el poder no recaiga en un único partido. Frente a la estabilidad, la negociación.

3) Además, el precedente se ha realizado en las recientes elecciones autonómicas y municipales. Donde ya se han establecido gobiernos de diferentes colores, con combinaciones mixtas. De momento, y pese a las dificultades o roces que ello genera, nada anormal ha ocurrido en la gestión municipal.

4) Hay necesidad de barrer la corrupción, que se identifica claramente con unos partidos más que con otros. Da la impresión de que el voto va dirigido a la honestidad y la limpieza, a recuperar la confianza, más que a la eficacia y la experiencia.

5) El otro día, un comentarista de radio destacó entre bromas que, por fin, Rajoy se había reunido con alguien de su generación, con Durán y Lleida. Y no es sólo una broma, es un profundo cambio sociológico en los partidos políticos españoles. Líderes nuevos y jóvenes frente a un presidente de la época antigua. ¿Quién tiene más posibilidades de extinción?

6) Hasta la configuración de los nuevos partidos en sus siglas responden a otra época. Ya no vemos siglas de partido como PP, PSOE, UpyD, …. sino que aparecen nombres colectivos identificando emotividad y sentimientos: Ciudadanos o Podemos. Es decir, la llamada a la colectividad social frente a la organización de partido.

7) ¿Quién gobernará? Pues las combinaciones son más de las que parecen. No habrá extraños compañeros como PP y PSOE juntos, porque es la única apuesta ilógica. Salvo esa, cualquier otra alianza puede ocurrir.