Las elecciones andaluzas han traído más consecuencias en el panorama español de lo que se esperaba.

Se insiste en que no se debe extrapolar lo ocurrido en Andalucía con el resto de España, pero es inevitable que los partidos políticos así como los analistas hagan la lectura de los resultados y de lo que podría ocurrir en las próximas elecciones autonómicas y municipales. Porque lo cierto es que algunas incógnitas comienzan a despejarse.

En primer lugar, que el bipartidismo sigue siendo la opción mayoritaria de los votantes. Ahora bien, ya no son la única opción por lo que se abre un panorama diferente: el de la negociación y los consensos, que, en definitiva, aunque resulte mucho más complicado para gobernar, es la esencia de la democracia. Una lección que ambos partidos mayoritarios deben aprender. No todo es blanco o negro, tú o yo, sino que existen otras opciones con las que habrá que hablar. La estrategia y la negociación se imponen a las mayorías absolutas.

En segundo lugar, el PP ha recibido un castigo importante. Porque fueron muchas las promesas que Rajoy y el PP hicieron para ganar las elecciones en noviembre del 2011, y muchos los incumplimientos realizados. No sólo eso, sino que la corrupción (que nunca ha sido un gran problema para muchos españoles que seguían votando si las cosas iban bien), hoy ha alcanzado unos límites insoportables e inaceptables, sobre todo, cuando la ciudadanía sigue en crisis, pasando penurias, y con un alarmante desempleo. Lo que ya no se puede utilizar son los mismos mensajes enlatados de antes, porque la situación económica y social no es la misma. El PP en Andalucía ha caído estando en oposición, lo que avanza la caída de los gobiernos del PP en comunidades donde el despilfarro, la corrupción, la deuda, los juicios, … se apelotonan.

En tercer lugar, el PSOE andaluz ha resistido muy bien. Un éxito de Susana, pero también de un partido que ha sabido reaccionar después del último congreso. Pero no será un paseo en barca; la situación del PSOE sigue siendo delicada, sobre todo, en algunas ciudades o comunidades donde aún no se percibe con claridad la alternativa al PP. Eso sí, al PSOE se le abre un camino de esperanza electoral muy importante, recupera el ánimo y se sitúa en la clara alternativa de gobierno, ….. aunque ya no sea en solitario.

En cuarto lugar, el resultado obtenido por los nuevos partidos tiene mayor sentido común y lógica que lo ofrecido por las encuestas.

Podemos ha venido para quedarse. No es un partido “soufflé” que desaparecerá de inmediato, pero tampoco es el “sorpasso”, porque los movimientos electorales no son tan cambiantes. Me parece un gran éxito el resultado obtenido por este partido, al igual que ocurrió en las europeas. Es un partido con un año de vida y ya se ha situado en el espacio electoral. Hay municipios y autonomías donde las encuestas les dan resultados impresionantes sin saber todavía quienes serán los candidatos que se presenten. ¿Esto qué indica? La necesidad de mucha gente de encontrar un partido más cercano y próximo a lo que piensan. El triunfo de Podemos hay que tenerlo en cuenta, no minusvalorarlo, ni tampoco exagerar posibles resultados en otros comicios. El crecimiento ascendente responde a mayor lógica electoral que las propias encuestas.

En mi opinión, ha sido más sorprendente el crecimiento de Ciudadanos. Bien analizado tiene su lógica: un PP desgastado y agotado, sumido en la corrupción, ubicado en posiciones ultraconservadoras que la sociedad española ni se plantea, y enfrente, un candidato conservador pero moderno, una alternativa claramente al PP. Si el resultado de Ciudadanos ha sido importante en Andalucía, puede serlo más todavía en otras Comunidades.

Y los dos perdedores han sido IU y UPyD.

IU sufre siempre los vaivenes de crecimiento o pérdida electoral del PSOE. Ha sido una constante histórica que su electorado son vasos comunicantes. La diferencia ahora es que su voto electoral compite con el de Podemos, y no hay tanto espacio para tanto partido. Cierto es que la izquierda española siempre anda fragmentada, pero también muestra sus preferencias. IU nunca ha sido una opción mayoritaria del electorado español. No obstante, sigue estando presente y, en mi opinión, seguirá presente en las siguientes elecciones, reduciendo su espacio y ajustándolo al voto real que representan.

Caso distinto es el de UPyD. Resultaba difícil pensar que hubiera espacio electoral para dos partidos como Ciudadanos y UPyD. Uno u otro debía surgir como una opción alternativa, pero no había espacio para los dos. Y ha perdido UPyD. Algunas debilidades de este partido son no saber exactamente dónde está situado: ¿centro-izquierda, centro-derecha?; los perfiles de algunos de sus representantes son bien diferentes; pero la segunda debilidad esencial es la presencia asfixiante de Rosa Díez. La crisis abierta en UPyD es real y tendrá consecuencias en las próximas elecciones autonómicas.

Estas elecciones andaluzas no han sido solamente unas elecciones autonómicas más, sino que han abierto ya la estrategia electoral de cada partido de cara a las elecciones de mayo.