La película de Martin Scorsese El lobo de Wall Street nos muestra la cara más depravada y obscena de la economía especulativa que hizo a algunos inmensamente ricos mediante la estafa y el engaño. El problema en España es que la obscenidad no ha terminado todavía, sino al contrario.

España es el país europeo donde más crece la desigualdad. Así lo dice el Fondo Monetario Internacional o la OCDE (instituciones nada sospechosas de izquierdismo radical). Tenemos el mayor número de parados, el mayor número de personas que ingresa las filas de la pobreza, la mayor destrucción de empleos y pérdida de derechos sociales y laborales, y, por si fuera poco, “Trabajar” ya no es sinónimo de vivir puesto que los salarios bajan escandalosamente.

En esta dramática e injusta situación, se siguen produciendo obscenidades injustificables. Resulta obsceno que la cúpula empresarial pida para nuestros jóvenes salarios más bajos que el Salario Mínimo Interprofesional (que el actual es de 624 miserables euros al mes). Resulta obsceno que todavía no estén en prisión muchos de los responsables (políticos y amigos) de las corrupciones y estafas más indecentes que se hayan producido en la historia democrática de cualquier país. Resulta obsceno que los bancos rescatados con dinero público comiencen su andadura de recuperación, y que no devuelvan lo que se les prestó con mucho sacrificio para los españoles.

Pero el primer puesto de la obscenidad la lidera Rodrigo Rato.

Este personaje (que salió por la puerta de atrás del Fondo Monetario Internacional) está imputado por su pésima gestión (por decirlo elegantemente) por la salida a bolsa de Bankia, rescatada por el Estado con más de 20.000 millones de euros, y con miles de familias afectadas por la estafa de las preferentes, pero acaba de ser contratado por La Caixa (Servihabitat) para su Consejo de Administración.

Además de La Caixa, también está pluriempleado por Santander y Telefónica (con sueldos cada uno de ellos cercano a los 200.000 euros anuales). Encima tiene “todo el derecho” a rescatar el fondo de pensiones que generó al frente de su cortísima pero dolorosa gestión al frente de Bankia que asciende a 522.000 euros, porque el buen señor acaba de cumplir 65 años. ¡¡¡Felicidades!!!

El hecho de estar imputado por la mayor estafa que se ha producido en nuestro país no ha impedido que este señor encuentre pluriempleos millonarios y pensiones de infarto en una época donde la mayoría de los españoles lo están pasando francamente mal. Hace mucho tiempo que descubrimos que no se pagan estos sueldos por el buen trabajo ni una capacidad brillante de gestión o de inteligencia, sino que se pagan los contactos, los favores, y los trapicheos. Seguramente a eso obedecen este tipo de contratos que hoy ostenta Rodrigo Rato: a los muchos favores que en una economía obscena, con obscenas relaciones entre política y dinero, con obscenos salarios autoimpuestos, con obscenas decisiones para repartirse los beneficios, permite hoy que sigan al frente de nuestros círculos de poder, personas como Rodrigo Rato.

España no ha vivido un caso aislado de corrupción. La corrupción, el engaño y la estafa han sido el modus vivendi de unos círculos de poder que no están dispuestos a cambiar su estilo de vida.