LA OTRA CRISIS: Ciudadanía y Democracia

El siglo XXI ha comenzado con nuevas turbulencias para Europa. Una crisis galopante que nadie predijo y una ceguera en las relaciones internacionales que ha empequeñecido más a una Política sin grandes líderes.
Pero lo que nos parecía intocable, hoy está en peligro. Las conquistas, los derechos, los avances, la prosperidad social está jugándose en el casino de la Economía especulativa y del Mercado sin rostro. Las calles comienzan a llenarse de ciudadanos indignados que protestan, que reclaman otra democracia, que se resisten a perder un Estado de Bienestar.
Europa está desorientada y desconcertada, dando palos de ciego sin decidirse por el camino de la desagregación de sus naciones o la formación de una Ciudadanía conjunta. Europa se ha perdido relamiéndose las heridas en la felicidad consumista; aplicando recetas amargas e impuestas en contra de sus propias señas de identidad.
¿Qué les está pasando a nuestras democracias? ¿Qué ocurre en los países desarrollados con la desafección y desencuentro entre la política y la ciudadanía, entre los representantes y los representados?
La actual crisis económica se ha convertido en otra crisis de mayor calado: en una crisis política. Los partidos políticos se han quedado antiguos para dar cobijo a la participación ciudadana y a las voces plurales; tenemos la sensación real de que el poder está en manos no democráticas como son los mercados, los bancos y el capital financiero; la democracia representativa se debilita cuando la corrupción, la propaganda y el electoralismo hacen mella en el sistema.
La inmediatez con la que la crisis nos golpea cada día impide que se tomen medidas con alcance a medio y largo plazo que permitan reconstruir la situación. Europa tiene una tarea urgente a realizar como solución política a la crisis económica actual: un gobierno global. Pero, ¿sabemos cómo hacerlo?