Carlos Fabra ha sido producto de mi tierra valenciana, exportado a otras lindes del país. Gracias a determinados medios de comunicación escritos o en televisión (¡Viva Caiga quien Caiga!), Carlos Fabra sigue oculto detrás de sus gafas negras, pero ya sabe toda España que es un hombre afortunado: una de las mayores riquezas del país ganado con el ¿sudor? de su frente; la persona que más veces le ha tocado la lotería; quien más cuentas bancarias tiene en España y a saber dónde más; con amigos afortunados que ejercen de guardaespaldas, de periodistas (con micrófono de la televisión Intereconomía), de falsos empresarios, y vete a saber, … de cuántas cosas más, y quizás por eso tienen algún problemilla judicial.
Fabra es mano derecha (nunca mejor dicho) de Francisco Camps (presidente de la Generalitat Valenciana), íntimo amigo de Aznar, y ahora un dolor de cabeza para Rajoy, a quien no le queda más remedio que visitarlo en su casa si quiere recibir su trato de favor.
Tiene una hija diputada que quiere continuar la saga de los Fabra en Castellón. Casada con el consejero de Sanidad de Esperanza Aguirre, hace la ruta madrileña para establecer su influencia dentro del PP, y así tener cogidos … “de compromisos” a más de uno en su partido. Y ha conseguido anular juicios, jueces, fiscales, abogados, y un largo etcétera de quienes se han puesto en su camino.
Y ahora que la justicia, por fin, parece espabilar y está desentramando la vida ejemplar de este modesto, discreto y “honesto” presidente de la Diputación de Castellón por los siglos de los siglos, el abogado de los consumidores se encuentra perseguido, amenazado, y con tramas falsas para chantajearlo. Y todo esto lo hacen los hombres amigos de Carlos Fabra que ejercen como guardaespaldas. Pero yo estoy convencida, absolutamente convencida, de que no lo hacen por dinero, sino por “amor verdadero y amistad pura” al insigne Carlos Fabra.
Eso es lo que se ve. Y, en mi opinión, ya es delito. Si Vds supieran lo que en Castellón o en la Comunidad Valenciana se cuenta de él, echarían a temblar. Dicen que toda persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario. Y éste es el burladero que Don Carlos y el PP utilizan para no dar explicaciones. Pero política y éticamente, ya está condenado.
El PP valenciano ha modificado su código ético. Ha hecho una excepción: se aplicará a todo el mundo, menos a Carlos Fabra. Hasta que no lo pille la justicia con las manos en la masa, el PP valenciano reza todos los días porque Dios sea misericorde y no justo.
Si Roberto Saviano, el escritor de Gomorra, se atreve, podría iniciar un nuevo libro “Don Carlos, vida y obra”. Pero si la camorra italiana es peligrosa, en Castellón hace mucho tiempo que la ley del silencio impera por miedo.