Mientras siguen las dificultades para obtener gobierno, la sociedad española sigue sufriendo las medidas draconianas de Rajoy, quien, después de haber despreciado a toda la oposición, haberse creado enemigos a diestro y siniestro, se pasa el día añorando un “gobierno estable y sólido”, como si la mano férrea de su mayoría absoluta no hubiera sido “estable y sólida”. A veces, hemos de tener cuidado con las cosas que deseamos: ya tuvo España gobiernos sólidos en otras épocas que no aportaron justamente ni libertad ni paz ni justicia. Continue…