Me permitirán que mi artículo de hoy haga referencia a los informes, documentos y advertencias que el Consell Valencià de Cultura (órgano estatutario de la Comunidad Valenciana, responsable de asesorar sobre materia cultural, y al que me honro pertenecer) ha venido realizando sobre la crisis que está viviendo el sector de la Cultura y la Ciencia.

Una crisis de dos vías: la situación económica y la posición ideológica del gobierno de Rajoy.

Cuando en 2012, se realizó la subida del IVA al sector de la Cultura, este organismo institucional fue de los primeros en realizar un informe, publicado en julio del 2012, donde señalaba su preocupación por los permanentes recortes económicos que afectan a las partidas destinadas a la cultura, las obras sociales y sus organismos como museos, teatros, palacios de la música, sala de exposiciones de artes plásticas, difusión audiovisual, bibliotecas, orquestas, talleres, centros de estudio e investigación, etc. “A la difícil situación, se suma ahora la subida del IVA en 13 puntos. Es la mayor subida de cualquier sector productivo que ha pasado del 8 al 21%. Una medida impositiva que afectará sobre el escaso margen de beneficio de la producción artística y que se suma: al encarecimiento de los materiales y el aumento de los costes de producción y realización debido a la influencia del IVA repercutido”.

En el informe, señalábamos que nos preocupa la pérdida del poder adquisitivo de los consumidores culturales. La caída constante de puestos de trabajo derivados de la gestión (pública y privada) de los diferentes sectores que configuran la industria cultural, sumado a la parálisis de las programaciones y actividades en las instituciones públicas. Además, entendemos que esta medida tiene unas graves consecuencias: no sólo paraliza la actividad de la cultura como sector productivo, sino que hace peligrar los procesos de innovación y creación del arte contemporáneo. Al mismo tiempo, se abre cada vez más la brecha social entre quienes pueden acceder a la cultura como un derecho ciudadano y quienes en la práctica llegan a disfrutar de ella por haberse convertido en un producto de lujo al acceso de unos pocos.

Posteriormente, en noviembre del 2013, realizamos un nuevo documento, un año después, intentando influir en la errática política cultural del gobierno de Rajoy, en el que decíamos que “nos hubiera gustado equivocarnos sobre la advertencia que, en su momento, el CVC realizó al respecto, pero lamentablemente, los últimos datos indican que la crisis económica junto a las medidas impositivas que se están tomando, están llevando a una situación crítica a los sectores profesionales de la Cultura”.

Según el último Anuario de las Artes Escénicas, musicales y audiovisuales confeccionado por la SGAE, ningún sector cultural se libra de una caída global de asistencia de público y, por tanto, de recaudación. Incluso en algunos sectores, como la danza, “se encuentra en trance de desaparición”. El panorama descrito en el Anuario confirma todas las previsiones. El descenso de la renta de los ciudadanos, producido fundamentalmente por la falta de empleo, sumado a la subida de los precios de los bienes y servicios culturales, junto con los recortes de presupuestos públicos, y el aumento del IVA al 21% son las causas de un descenso de demanda cultural, que está llevando al hecho cultural a una situación de difícil subsistencia.

Una vez más, lamentablemente, el ministro Montoro se reafirma en una decisión, el IVA al 21%, que nadie entiende ni comparte.
En nuestra opinión, y así lo hemos escrito y publicado en diferentes ocasiones, la Cultura y la Ciencia son instrumentos centrales y estratégicos sobre los que basar un “Cambio de Modelo Productivo”, enmarcado en unos principios generales y compartidos: evitar el desarrollismo a ultranza, generador de una destrucción sin medida; reconocer la enorme importancia de la Investigación y la Innovación; admitir el nuevo papel del Urbanismo y la Agricultura, en el marco de la Ecología y el respeto al Medio Ambiente; controlar el crecimiento de las ciudades para que sean sostenibles; y estimular la recuperación de los valores éticos en la profesionalidad y en la credibilidad de nuestras instituciones democráticas.
“Cambiar de modelo productivo” requiere de perseverancia, coordinación, inteligencia colectiva, un amplio acuerdo político, debate intelectual social y político de altura, pensamiento estratégico, visión a largo plazo, estructuras ágiles y eficientes, … En definitiva, significa buscar nuevas actividades productivas que puedan sustentar un modelo de crecimiento económico, generar riqueza, crear puestos de trabajo, que puedan sustituir en el crecimiento a los sectores que ahora están en crisis, y que al mismo tiempo puedan competir en el ámbito a nivel internacional y global.
Desde el Consell València de Cultura entendemos que la Cultura y la Ciencia no son cargas de la economía, sino actividades generadoras de riqueza económica, de creación de empleo, de cohesión social, y del fomento de unos valores éticos imprescindibles para salir de esta crisis económica y moral.
Pero estos planteamientos han caído en saco roto una y otra vez.
No sólo frente al gobierno de Rajoy, sino ante nuestro gobierno autonómico valenciano.
Cuando Rajoy realiza su remodelación de gobierno, poniendo al frente del grupo parlamentario a un personaje tan especial como Rafael Hernando, ya se sabe que sus próximas decisiones no son las de corregir y admitir errores, sino las de buscar la bronca, el espectáculo parlamentario, el circo mediático, el insulto, y la manipulación.
Ningún medio de comunicación ha esperado cien días para ver cómo actuará este portavoz, pues ya es “viejo conocido” en el ámbito político, antes de calificarlo y de mostrar el “horror” por un político que se ha calificado por ser un bocazas e insultar sin pudor a todo el mundo. Nadie se ha salvado de su estilo maleducado y provocador.
Y eso es lo que Rajoy ha premiado: la bronca, el incendio, al matón.
Así resulta imposible realizar análisis buscando una nueva realidad económica y social, cuando nuestros gobernantes se regocijan en la manipulación dialéctica, en la falsedad, en escurrir el bulto de sus responsabilidades y en atrincherarse hasta las elecciones.